
Blissful Thinking
Hoy sí que estreno blog oficialmente, rozando las 24 horas. Y no es un día cualquiera para mí.
No lo es por el hecho de estrenar blog. No lo es por el hecho de ser mi 47º cumpleaños. Y tampoco lo es por el hecho de haber firmado hoy la constitución de mi nuevo proyecto profesional, Blissful Thinking.
Hoy todo va de la mano.
El proyecto, Blissful Thinking, es una plataforma de creación y distribución de cuentos para público infantil.

Ya existen propuestas del estilo en el mercado, de muy diversos tipos, y espero que esta mantenga una distinción en cuanto a forma y fondo que la hagan diferente y que refleje mi propio camino y mi propia perspectiva.
Del concepto de la plataforma compartiré más detalles más adelante. Hoy me voy a quedar en su nombre y en su origen.
Su nombre nace de un término, “Bliss” y de un juego de palabras, “Wishful Thinking”.
El término, “Bliss” significa dicha, felicidad, disfrute con una connotación de simpleza y a la vez de absoluto. Proviene de la frase en sánscrito “Sat, Chit, Ananda” que se refiere a iluminación, transcendencia, que individualmente se traduce como “cuerpo, consciencia, dicha”.
La frase “Wishful Thinking” viene a significar la “creencia de que algo que quieres se vaya a dar incluso aunque haya pocas probabilidades de que ocurra”. Se me ocurre que enlaza muy bien con el propio concepto de la fé, de la que hablo un poco más adelante.
La idea del proyecto surgió en mi cabeza hace ya unos cuantos años tras regresar de un viaje de 5 meses por Nepal y Camboya. Un viaje que precisamente comencé más o menos por estas fechas hace ya 6 años (celebré mi 41º cumpleaños a unos 4.000 metros de altura en los Himalayas).
No es que el viaje en sí fuera la razón principal para su gestación aunque sí es cierto que fueron unos meses de muchas y diversas experiencias tanto dichosas como nada agradables. Desde un retiro de meditación vipassana a un mes de voluntariado con una de las personas que más inspiración me ha ofrecido por su valentía, su confianza y su nobleza.
También colaboración docente con diversos proyectos, participación en presentaciones y discursos ante el público, una experiencia profesional truncada a nivel financiero y toparme con mi propia “esfinge”, mis miedos e inseguridades, o la pérdida de una relación muy cercana, de una amistad.
Evidentemente, todas ellas moldearon mi perspectiva personal y seguro que ayudaron a que esa idea acabase de madurar en mi interior.
Su inspiración sin embargo se la debo por un lado a otra frase: “Follow Your Bliss”, del profesor y escritor Joseph Campbell, reconocido mundialmente por su análisis mitológico en el libro “El héroe de las mil caras” y su teoría del monomito, una estructura cíclica que parece repetirse en todas y cada una de las leyendas, mitos y viajes iniciáticos de cualquier cultura, época o región del mundo.

Y por otro lado, bebe del videojuego “Journey” (del estudio That Game Company), que representa fielmente esas teorías de Campbell en una experiencia artística interactiva maravillosamente ejecutada y que, personalmente, me impactó y emocionó.
Porque el proyecto se fundamenta en la educación y la creatividad. En poner en valor los mitos, símbolos, la sabiduría, y en hacerlo desde un punto de vista artístico y de disfrute.
Reflexionando sobre el hecho de no haberlo puesto en marcha antes, de no haber atendido a la llamada a la aventura en aquél momento, (como en el “viaje del héroe” de Campbell) me da la impresión de que puede tener que ver con el hecho de que de manera inconsciente yo personalmente necesitara mi propia aventura, mi propia evolución, mi propia batalla y descenso a los infiernos antes de “renacer” en cierto sentido y acometer ese camino que me estaba esperando.
Y es curioso porque sí que siento haber realizado un recorrido largo y profundo a nivel profesional y personal en estos últimos 6 años. Más largo y más profundo que en las dos décadas anteriores. Ese inicio coincidió con mi comienzo de los década de los 40, y sí, se puede entender cómo un momento propicio para la madurez aunque no considero que vayan automáticamente de la mano.
De hecho, siento que en los últimos 3 años el proceso ha crecido exponencialmente, y todavía continúa.
Aquí han entrado en juego proyectos profesionales exitosos, truncados, y relaciones personales, exitosas y truncadas, donde la he “cagado” mucho. Y con eso no me refiero exclusivamente a meter la pata y equivocarme sino a aprender sobre la vida, a soltar prejuicios propios y ajenos y sobre todo a descubrirme, a conocerme y a reconocerme. Empezar a reconocer quién soy y reconocer que hay un sitio en el mundo para mí. Darme mi propio espacio.
Buena parte de ello tiene que ver con varias formaciones muy importantes, algunas de las cuales comencé prácticamente a la par hace 2 años.
La última, que ya he finalizado después de 4 intensos meses, es una certificación profesional para la docencia, que si bien es la más orientada al ámbito profesional no deja de llevar una gran carga de aprendizaje personal. De ese poso, agradezco la experiencia a mis compañeros (Juan, Reyes, Marta entre otros) y a Ana como tutora, persona que nos ha acompañado durante el proceso y que, en definitiva, nos ha tratado como a iguales, como a adultos que somos, aunque a veces no lo parezcamos o nos de miedo serlo.
Las otras dos, que ya comencé en invierno de 2021, se centran en el crecimiento personal, basándose en el tantra y en la intuición. Ambas se dan la mano enfocándose sobre lo mismo salvo que desde distintas perspectivas.
La primera se vuelca sobre la presencia y dar espacio al cuerpo para resolver las emociones y aceptar/se sin juicio. La segunda traspasa esa piel y desciende a un ámbito más profundo de reconocimiento e incorpora a la primera como una capa de cebolla.
Con la primera (podéis curiosearla en https://www.tantra.es) he tenido que hacer una parada a mitad del recorrido. Esperaba haber acabado en este 2023 pero diversas circunstancias personales me han llevado a pulsar el botón de pausa.
Lo bueno es que este hecho no esperado me ha permitido también darme espacio para ir interiorizando y absorbiendo todo lo que me ha traído esa formación hasta ahora a nivel de autoconocimiento y crecimiento emocional. Y me ha permitido conocer a personas muy bonitas, tanto por fuera como por dentro, con las que se ha generado un vínculo de “familia”.
Con la segunda, siento que he encontrado mi segunda casa. Después de múltiples experiencias en diferentes escuelas, talleres o programas de crecimiento personal, siento que es ahí donde mejor conecto con mi esencia y como mejor estoy transitando hacia descubrir una nueva consciencia.

Me recuerda cómo utilizar unas herramientas para comunicar con una sabiduría atemporal a la que todos podemos acceder mientras aprendo a enraizar cada vez mejor mi cuerpo en esta tierra y aprendo a dirigir mi foco consciente hacia mi propósito más interno.
Este año hemos finalizado los módulos de Healing, un segundo paso en la escuela. Si queréis conocer más en detalle en qué consiste y a qué me refiero, podéis visitarla en https://www.eivida.com
El año que viene comenzaremos Reading, que conlleva un compromiso de 3 años completos para finalizar. Es un compromiso con la escuela, con el grupo de compañeros, y con uno mismo. Y si bien en la escuela se utiliza mucho la rosa como herramienta de visualización, no es precisamente un camino de rosas.
Con eso me refiero a que no es un camino nada fácil. Hay que bucear muy adentro, verse cara a cara con muchos demonios internos, muchas máscaras, y mucha resistencia y miedos. También ofrece la oportunidad de compartir experiencias muy hermosas porque desde tan adentro se ve la esencia de lo que somos, y hay mucha luz ahí abajo. Al igual que el viaje del héroe, el esfuerzo, la valentía y el sacrificio, merecen mucho la pena porque renacemos algo más auténticos.

Después de terminar Healing este pasado mes de octubre, cuando volvía en coche desde Orio, no podía dejar de sonreír de alegría, casi hasta las lágrimas, por sentirme tan conectado conmigo mismo.
Durante los retiros de tantra he sentido una enorme conexión con mi cuerpo, con el grupo, con el corazón como sentido de la vista. Y, en cambio, ese otro sentimiento era diferente. Menos efervescente, menos tribal, más interno, más simple y calmado, más profundo y más antiguo. Y a la vez muy conectado con todo lo que te rodea, ya sean personas, animales, plantas o la propia tierra y el tiempo.
En definitiva, experimentaba la certeza empírica de que somos más que piel y huesos, que somos energía (alma, espíritu o cómo se le quiera llamar) que habita esos “vehículos”. Y me conectaba con una inmensa alegría que viene de la calma, de una paz interior. Un sentimiento que conecta con una VERDAD en mayúsculas, una VERDAD que acoge todas las verdades individuales.
Durante muchos días o semanas después, me ha estado rondando el recuerdo de Contact, una película protagonizada por Jodie Foster y basada en la obra de Carl Sagan. La protagonista es una astrónoma fundamentada en la ciencia y que se topa con una experiencia real que sin embargo no puede demostrar más que a través de la fe porque no hay forma de contrastarla científicamente (aún).
Todo aquello sobre lo que se apoyaba, se cae alrededor y comprende lo que le había estado trasladando el personaje de Mathew McConaughey, un teólogo. Y aquí no me refiero al aspecto religioso, dado que no me considero así, sino al aspecto más místico, filosófico.
En mi caso, no es un giro de 180º sino más bien algo parecido a la alegoría de la caverna de Platón. Hasta ahora podía entender intelectualmente que somos más que un montón de células trabajando en simbiosis con una manifestación de consciencia racional que aparentemente las dirige y con un alma que las habita.
Ahora, sin embargo, siento que lo he experimentado realmente y que, como Jodie Foster en Contact, no tengo ninguna forma científica de corroborarlo y compartirlo con las demás personas más allá de con mis palabras y mis actos.
Personalmente, me ha dado un mayor grado de paz, de calma hasta el punto de perderle el miedo a la muerte (que no al sufrimiento) y aceptarla como un cambio en la forma de existencia. A su vez te ofrece una enorme fortaleza para encarar la vida de otra manera, desde la alegría de tener esta oportunidad de vivir hoy, ahora, y desde un pilar interior que va a mantenerse en pié ocurra lo que ocurra, aunque en la superficie todo parezca que se está desmoronando.
Si por un momento, conecto con esa confianza, todo el ruido alrededor, toda tormenta a pié de “ego” pierde fuelle y se deshace como un azucarillo. Quizás es a eso a lo que se refieren los creyentes con la fé.
Así que dentro de este, mi particular, viaje del héroe, me apetece compartir esta “buena nueva” con cuantas más personas mejor. Porque todos partimos de la misma esencia, aunque no lo recordemos, y todos tenemos la capacidad de volver a ella, aunque no lo creamos. Y en ese proceso, o en ese camino, podemos crear un mundo mejor para nuestra existencia actual y para las futuras.
Volviendo a Blissful Thinking, una de las facetas de las que me gustaría que se dotara el proyecto es la de honrar a los que nos han precedido y dejar un mejor legado a aquellos que nos sucederán.
A los primeros, y más cercanos e importantes, mis padres, espero poder transmitirles ese agradecimiento mientras tengamos la oportunidad de seguir compartiendo momentos. Y además de eso, compartirles el propio proyecto, porque si este es mi sueño, quiero hacerles participes dado que ellos renunciaron a los suyos propios para darnos esa oportunidad a nosotros, sus hijos.

Para los segundos, espero que la plataforma llegue a muchas familias, a muchos niños y niñas en cualquier lugar del planeta y sea una oportunidad para que compartan, se diviertan, reflexionen y crezcan junto a sus padres/madres.
Para cerrar este artículo, apertura o reflexión, os dejo por un lado con una frase que escuché en el canal de YouTube de Sofia RVM sobre filosofía e historia:
“Es muy difícil amar y respetar aquello que se desconoce”.
Y por otro lado, este otro video del canal Green Renaissance, cuyo motor es también un viaje para inspirar el cambio a través de hermosas y significativas historias que comparten sus protagonistas desde muchas partes del mundo.
Ambas me dirigen de nuevo a mi propósito y motor para Blissful Thinking, conectar y compartir historias inspiradoras a través de los cuentos, que no dejan de ser otro vehículo para la sabiduría y la creatividad, para nuestra esencia.
Follow Your Bliss!

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