
Automatic for the people
Ahora que acabo de finalizar un acompañamiento a pymes de Bilbao para asesorarlas en sus procesos de automatización, me parece adecuado rescatar una reflexión que compartí en una de las charlas: Conocimiento y Sabiduría.
Y reflexionando sobre qué nos aporta la tecnología, los avances de la Inteligencia Artificial y qué implica delegar las decisiones en sistemas «inteligentes», se me ha venido a la memoria el título con el que R.E.M. bautizó su octavo álbum en 1992: «Automatic for the people«.

R.E.M. es uno de esos grupos, casi clásico ya, a los que apenas me he acercado aún. Como los Rolling Stone (palabras mayores), como sus contemporáneos Nirvana y Pearl Jam, no me ha surgido aún el momento para darles un espacio y sumergirme en su discografía.
Eso no quita para sentir respeto por su aportación a la música, por habernos regalado los oídos con unas cuantas joyas, y por haberme quedado la espina de no haberles disfrutado en directo cuando surgió la oportunidad en un Bbk Live de hace ya más de una década.
¡A mi cuenta!
El título del álbum tiene una bonita historia detrás. Es un guiño a un restaurante favorito de la banda y a la respuesta que da(ba)n l@s emplead@s al recibir la comanda, con la idea de ofrecer un buen servicio.
The unusual phrase was the slogan of Weaver D’s Delicious Fine Foods, a laid-back Southern cooking establishment in Athens that had long been a favorite of the band. The words were found above the front door of the unassuming lime green building, which continues to house what Berry has called “the best soul food restaurant, in my opinion, in the South.” After receiving an order, wait staff respond with a friendly “Automatic!” before dishing up the food. For Mills, the earnest message made it a perfect album title. “It’s like, here’s some songs and we hope you like them.”.
Rolling Stone
Aquí quizás diríamos «Eso está hecho» o «A mi cuenta» aunque no sea una traducción literal.
Ese podría ser para mí el espíritu de la automatización de procesos. Ofrecer un mejor servicio permitiendo que las personas puedan delegar tareas de poco valor, como procesos burocráticos, repetitivos, proclives a errores, a sistemas automáticos. O que puedan reducir los tiempos de tareas complejas o que implican gestionar un volumen de datos enorme.
Ese tiempo rescatado es el que se puede dedicar a otras personas (proveedores, clientes, socios, empleados,…) o a idear nuevas formas de mejorar el negocio para crecer de forma orgánica.
Ghost in the Shell
Este camino que ofrece la tecnología, como en toda nuestra historia, tiene otra cara de la moneda.
La tecnología en sí no tiene consciencia ni sentido moral, de momento. Como ya apuntan muchas novelas (Blade Runner), cómics (Ghost in The Shell), fábulas (Pinocho) o películas (A.I.), quien sabe dentro de varios años o décadas donde nos encontraremos al ritmo exponencial al que avanza la inteligencia artificial.
Es el ser humano quien lo aporta con su uso y en base a sus objetivos. Y no siempre se dirige hacia un mayor bienestar o un bien común. El año pasado por ejemplo pudimos ver la adaptación cinematográfica de la vida de Oppenheimer, el «padre» de la bomba atómica.
Bajándolo a tierra, poniéndolo en primera persona, lo que veo es que existe un gran potencial para liberarnos de ciertas tareas que, como he comentado anteriormente, nos permitan dedicarnos a ofrecer mayor valor humano. O para evaluar grandes cantidades de datos, encontrar patrones o referencias, que a nivel de investigación puedan ayudarnos a resolver ciertos problemas o reducirlos.
Ahora bien, también existe una avalancha de herramientas que prometen conseguirte crecimientos exponenciales en las ventas a base de cotejar la información de tus usuarios, atender de manera automática las dudas o necesidades de tus clientes mediante asistentes virtuales, simular perfiles para viralizar campañas, generar testimonios o reducir costes simplemente eliminando puestos de trabajo por sistemas automáticos.
Conocimiento y Sabiduría
Como decía al principio del artículo, en uno de los talleres sobre automatización de procesos, organizados por Bilbao Ekintza, compartí esta secuencia de la película «El indomable Will Hunting«.
Me parece que refleja muy bien la diferencia entre conocimiento y sabiduría. Entre razonamiento y emoción. Entre teoría y experiencia.
Y me parece que es importante que se recupere lo segundo en las interacciones humanas y se combine con las capacidades que puede ofrecer la tecnología en lo primero.
A nivel personal, llevo este último año encontrándome cara a cara con respuestas de ciertos servicios o sectores que me generan tristeza y rabia a partes iguales. Tanto a nivel personal como profesional.
Respuestas que me han dado a la cara como:
- «El sistema no le va a poder validar porque requiere de tal o cuál documentación».
- «Como el périto no puede dilucidar lo ocurrido, el contrato no cubre ese ‘vacío’ en la tipificación».
- «Es cierto que tiene derecho a una devolución ahora bien lo tiene que pedir de manera explícita a través de un formulario de la web. Yo no lo puedo gestionar.».
- «El departamento de ‘Riesgos’ tendrá que evaluar la operación».
- «Si usted es cliente de tipo A entonces llame al teléfono B. Yo no le puedo atender directamente».
- «Le entiendo pero yo sólo soy un@ mandad@ y no puedo hacer nada».
- «Efectivamente, el sistema le ha cobrado por un servicio que no aplica actualmente. Cuando gestionemos la renovación (dando por hecho que se va a dar), el sistema ajustará la minuta».
O respuestas afirmativas a preguntas hipotéticas sobre «si yo mañana vuelvo y tengo resuelta la situación X que requiere el sistema ¿entonces le dá luz verde?», ¿»Y si te hubiese preguntado esto mismo hace 3 meses el sistema ya lo habría aprobado? ¿Independientemente de mi situación actual?
Quién o qué me define
Así que lo que importa en muchos casos es tú situación en el momento «presente». Y para tratar de ser más comprensible, puede que parte de esas respuestas que me han dado tengan su origen a nivel relativo a regulaciones de la comunidad, del estado o de Europa.
En definitiva, eso define tu validez en este tipo de servicios, sectores o en la sociedad en general. No parecen primar tu comportamiento ni tu capacidad ni tu responsabilidad de los últimos 10, 20, 30 años. Sólo estás definido por lo que el sistema dice que eres «ahora» y por cómo te perfila.
Y nadie parece poder hacer nada al respecto. Si mañana estoy en otra situación, seré otro perfil diferente. No hay histórico aunque te conozcan o seas cliente desde hace décadas. La interacción humana se relega a un segundo plano. No hay contexto ni visión de gran angular.
Y llegado a este punto que he sacado positivo de todo esto. Que me he visto en la tesitura de tener que buscar alternativas, renunciar a caminos, replantearme la forma de actuar, no depender exclusivamente de terceros y tratar de buscar una sostenibilidad y un crecimiento orgánico.
Y también ha sido una oportunidad para reflexionar sobre cómo me he gestionado hasta ahora. Cómo he dado por sentados ciertos comportamientos que parecen ser la norma, como el de generar una deuda a largo plazo (por ejemplo una hipoteca, a veces descomunal) de la que vas a depender para muchas decisiones de tu vida durante bastante tiempo.
Eso no me ha generado libertad de movimiento o seguridad aunque lo pareciera en su momento.
Y en ello estoy. Comenzando a dar pasos todavía y contento de lo que este camino puede enseñarme, tanto a nivel personal como profesional.
En Amor, Arte y ResPeTarse
Y en cuanto a nuevos caminos, hace justo un mes compartía la fecha de «estreno» del libreto de poemas que escribí hace un par de años. Un libreto que se titula «En Amor, Arte» y que supone para mí una motivación para abrir más espacio a una vertiente creativa.
La fecha prevista era el pasado día 15. Y se ha quedado en eso, en una previsión, un intento en el calendario. La promesa de publicarlo se mantiene aunque su fecha se dilata en el tiempo.
Mi realidad actual se encuentra ocupada por diversos frentes, profesionales y personales, algunos de los cuales no dependen de mí.
La consecuencia es que no me ha sido posible dedicarle más tiempo, de calidad, al libro para llegar a esa fecha. Y ahí está la clave para mí. Dedicar tiempo de calidad y con afán de disfrutar del proceso. No terminarlo por alcanzar una fecha grabada en piedra.
Hace unos años ese habría sido mi modus operandi. Habría sufrido por llegar, no lo habría conseguido, o apenas lo habría alcanzado, sin el resultado deseado, y habría terminado agotado y frustrado.
Afortunadamente, ahora parece que dispongo de mayor flexibilidad y una mirada diferente. Estoy tratando de priorizar el disfrute frente a la obligación, especialmente con este tipo de proyectos.
Así que, si el hecho de cumplir una fecha, como es la publicación del libreto, me va a restar un ápice de ese disfrute, prefiero borrarla del calendario y moverla de sitio.
Y no sólo estoy recuperando el placer de la lectura sino que estoy aprendiendo a disfrutar de mi propia escritura, dejando que las frases que se me ocurren se vayan esparciendo por el papel como un bálsamo, relajando mi cuerpo, respirando con calma, sin ningún propósito.
Terramar
Hablando de lectura, llevaba un tiempo tras la pista de las obras de Ursula K. Leguin. Especialmente después de ver este video sobre sus obras y filosofía de vida.
Es un video que además trata sobre las distintas vertientes de pensamiento en la literatura más reciente, en la ciencia-ficción. Habla del papel de la mujer como autora, creadora y promotora en ese ámbito y confronta el idealismo con el materialismo, como perspectiva vital.
Ese confrontamiento conecta con lo trasladado sobre el uso de la tecnología y la integración del saber.
Así que dispuesto a descubrir las obras de esta autora, ahora me encuentro recorriendo una preciosa edición ilustrada que recopila en un único volumen todas las historias de Terramar, uno de sus mundos.
El primero de ellos, Un mago de Terramar, comenzó con una sensación de liviandad o ingenuidad que se convirtió en grata sorpresa a medida que se acercaba a su clímax. Habiendo comenzado el segundo libro, Tumbas de Atuán, puedo decir que estoy disfrutando mucho la experiencia y que mejora a medida que avanzo.
Estoy disfrutando además la experiencia de volver a sentarme tranquilamente al sol, con un libro tan voluminoso, cuyo peso y tamaño te obligan a balancearlo de un brazo a otro cada cierto tiempo, y que parece que invita a uno a verse empujado a ese mundo de fantasía por el efecto de la gravedad.
«Matar» al padre
Sí es cierto que, a pesar de ser aficionado de la literatura fantástica desde mi adolescencia, no descubrí a esta autora hasta que Estudio Ghibli se decidió por adaptar Terramar.
Es curioso porque esa fue la primera película que dirigió Goro Miyazaki, hijo de Hayao Miyazaki, el «Walt Disney japonés«. Una película que comienza con una escena particularmente explícita entre el protagonista y su padre.
La película fue bastante criticada en su momento, categorizándola como adaptación «fallida». La propia autora de las novelas compartió esa idea, aún reconociendo su belleza.
No puedo opinar en ese aspecto porque aún no he leído las novelas al completo. Sí puedo opinar respecto a la película en sí misma.
Personalmente me parece irregular en algunos aspectos y, sin embargo, tiene un halo peculiar que me atrapa, no sólo por su banda sonora.
Le he acabado teniendo un especial cariño, en parte por ese estigma con el que se la bautizó y al que estaba abocada por la gigantesca sombra del legado del estudio. Quizás también por sentirme cercano a ese protagonista.
Por otro lado, porque me apasionan los temas que trata. Explícitamente nos enfrenta con la sombra e implícitamente con la desesperación, la depresión, la ausencia de vida, y también con el polo opuesto, la alegría, la aceptación, la capacidad de soltar.
En el epílogo de la primera novela (Un mago de Terramar), la autora comparte una reflexión que bien merece la pena ser compartida:
Para ser el hombre que puede ser, Ged tiene que descubrir quién y cuál es su verdadero enemigo. Tiene que descubrir lo que significa ser él mismo. Eso requiere no una guerra sino una búsqueda y un descubrimiento.
La búsqueda lo lleva a través del peligro mortal, la pérdida y el sufrimiento. Ese descubrimiento le trae la victoria, el tipo de victoria que no es el final de una batalla, sino el comienzo de una vida.
Ursula Le Guin
En Amor, Arte y DeMorArme
Volviendo al libreto, he decidido adecuar la fecha de publicación a «cuando esté editado, maquetado y, en definitiva, terminado«.
Y lo editaré y maquetaré con tranquilidad, con cariño, disfrutando de ello en ratos de relax mientras aparco momentáneamente mi dedicación a otros proyectos importantes, vitales, como Blissful Thinking, que ya tiene teaser y que en cosa de un mes estrenará web, con la llegada de la primavera.
El libreto puede esperar hasta que sienta su momento, lo cuál preveo en los próximos meses.
Además, estoy seguro de que las personas que os habéis suscrito al boletín, que os agradezco el interés, tampoco tenéis ninguna prisa en leer el libreto al completo.
Y por último, esta decisión, junto a otras circunstancias, me ha dado la oportunidad para que, afortunadamente para mí, haya surgido algo nuevo que añadir al propio libro.
Es otro nuevo poema, número 25, que aprovecho para compartiros este mes. A ver qué os parece.
El anzuelo
La mueca de tus labios se me clava en la retina. Y en un abrir y cerrar de ojos, soy alzado por los aires, me ha atrapado tu sonrisa. Zarandeado mi cuerpo, me estrello contra el suelo de tu cubierta de proa, entre tus redes de acero. Siento el impacto en mi mejilla cuando me abrazas con fuerza, como la lona al boxeador, mientras espera la cuenta. Mi cabeza embotada se emborracha de tu aroma, olvidando estar fuera de su espacio natural. Mis branquias, sofocadas, se desviven por el agua, que se vierte al parpadear cuando despierto de este oasis en mitad de la nada. Ruido blanco en mis oídos, mirada a la deriva, latidos al azar. Mientras te alejas engullida, entre un océano de gente, ya no me importa regresar al mar.

¿Cuando estará disponible «En Amor, Arte»?
Este mes de febrero, Una vez que esté terminado de maquetar y en formato digital adecuado, lo publicaré el siguiente día 15, coincidiendo con el artículo mensual.
Espero que con las luces del solsticio de verano, aunque quien sabe.
Y si queréis que os lo recuerde cuando esté disponible, os dejo aquí un formulario para que os llegue el aviso por correo por si os interesa adquirirlo, mientras voy compartiendo trocitos cada mes en estos artículos.
De nuevo, estaré agradecido de leer vuestros comentarios.
Gracias por acompañarme hasta aquí.
