Songs of a Lost World - The Cure

Songs of a Lost World (Side A)

Cuando ya está bien entrado diciembre y parece que la navidad aprieta el paso.

En esta época en la que todo se comienza a llenar de luces y por el suelo de casa aparecen trocitos de carbón de caramelo, mágicas huellas de renos ficticios 🦌 .

Cuando te encuentras con visitas de inesperadas mascotas, invitándonos a perdernos en calendarios de adviento (que personalmente he conocido este año, a estas alturas de mi vida).

En esa época del año en que las reuniones familiares, los planes, regalos, listas, recopilatorios y encuentros con amigos nos pisan los talones, ahí precisamente, en estos días, es cuando he podido sacar un hueco para escaparme y compartir este nuevo artículo que decidió esquivar el mes de noviembre.

Achtung!

Un hueco que se ha comprimido a la mínima expresión y se ha alargado en el tiempo a la hora de publicarlo, retrasado una semana más, porque ciertos síntomas de angustia y ansiedad me han atropellado como si estuviera corriendo en Sanfermines.

Mi cuerpo está pidiendo tregua y descanso. Y ahora que empiezo a dársela se deja caer todo lo que he sostenido a base de voluntad propia.

Jose Luis, la mascota "oficiosa" de mi grupo de reading en la escuela de intuición y vida (EiVida)
Jose Luis, la mascota «oficiosa» de mi grupo de reading en la escuela de intuición y vida (EiVida)

Respecto al artículo, tenía en mi cabeza la idea del mismo y lo que quería compartir. Faltaba el tiempo para sentarme, a la luz de la lumbre, y escribirlo. De hecho, voy a dejar para enero algunas experiencias de estas últimas semanas para centrar el tema y publicar mi particular LP, antes de incorporarme a los regalos, reuniones y encuentros.

Esta es la primera parte de un artículo doble que, con alma de vinilo, va a girar en torno al nuevo álbum del grupo The Cure, que dá título al artículo. Espero que, de marearte, lo haga como un buen vino.

Canciones de un mundo perdido

Después de 16 años de la publicación de su anterior álbum «4:13 dream«, de celebrar el 40º aniversario de la banda y de varias giras por el mundo disfrutando de su amplísimo legado musical.

Tras una cierta «crisis» como escritor, una «pandemia» global que nos aisló por completo a todos. Y después de la perdida de sus familiares más allegados (padres y hermano mayor), Robert Smith nos ha regalado, junto al resto de la banda, una vuelta a su propia esencia.

Una vuelta a la esencia de un grupo que podrá tener más o menos repercusión o importancia en la historia, más o menos ventas de discos o seguidores. Ahora bien sí que, en definitiva, es un grupo al que no se le puede negar sino reconocer que ha mantenido siempre su propio camino y honestidad.

Quizás por eso, ha sido tan bien acogido ahora, después de tantos años, e incluso sobrevalorado, este nuevo álbum. Porque parece haber una cierta carencia de esas características en el panorama musical actual.

Según sus propias palabras, disponían de más de 30 canciones y muchas más composiciones instrumentales, que finalmente verán la luz en 3 álbumes con diferentes enfoques en un corto periodo de tiempo. El propio Robert bromeaba sobre su incansable mirada al siguiente paso, hablando de 2 discos más, cuando hace un par de meses estaba a pocos días de lanzar este tras 16 años de silencio.

En eso me siento muy identificado con él, con una constante mirada a los 7 pasos por delante de lo que quiero terminar, rematar, publicar, cerrar hoy. Y me alegro al ver que se no se toma a sí mismo en serio, acepta esa tendencia con humor, la abraza y está aprendiendo a convivir con ella. Tomo nota.

¿Otra desintegración?

Volviendo al disco, no quiero convertir este artículo en una «crítica» musical, que para eso ya hay muchos profesionales de prensa y seguidores.

Sólo voy a trasladar algunos detalles que me han llamado la atención a nivel personal, y como seguidor del grupo desde los años 90.

No es un Disintegration II ni una vuelta imposible a Pornography ni otro Wish ni un nuevo Bloodflowers. No es ninguno de esos álbumes.

Tiene su propia identidad, su momento, y calidad para estar a su altura (aunque Disintegration continúe reinando como el mejor álbum del grupo).

Honestidad

Primero, la decisión de reducirlo a 8 canciones cuando podrían haber incluido un buen puñado más, que tenían. En ese sentido, se han mantenido fieles a una visión propia y a querer dar un sentido a la obra.

Curiosamente, confesaba Robert Smith, que fue su mujer Mary, quien decidió finalmente las canciones que pasaron el corte final (inicialmente el disco incluía una selección más barroca incluso, donde no dejaba espacio para la tregua).

Segundo, el disco transpira una cohesión que faltaba en los anteriores, que parecían más bien una recopilación de canciones. Ese hilo conductor no tiene tanto que ver con un sonido o estilo concreto sino con un leit motiv soterrado, invisible aunque palpable, que envuelve el disco al completo. Eso sí viene de la mano de Robert Smith.

Tercero, es un disco que te puede conmover, hacer llorar, vibrar, o incluso envolverte en una cierta desesperación hasta dejarte sin aire. Y lo hace desde esa cualidad de parecer que estuviera escrito específicamente para tí.

El disco consigue conectarse a muchas de tus propias experiencias, especialmente si sientes, como es mi caso, estar al final de una etapa vital, de un mundo que metafóricamente e incluso literalmente estás perdiendo y que no va a volver.

El fin de todas las cosas

Ese mundo lo siento como mi particular duelo a una juventud que se acaba. Y un mundo, una sociedad actual, que transita con un ritmo frenético y contagioso con el que ya no me siento capaz de continuar, ni quiero hacerlo.

¿Significa eso el fin de todo? Para nada cuando siento que ahora mismo puede ser la primera vez en mi vida en la que cuento con un propósito propio, claro como el agua, y veo un camino a seguir. Para nada cuando siento que me desbordan las ideas y los ganas de crear y de compartir.

Es un duelo, necesario y doloroso como todos, para poder comenzar una nueva etapa vital. Un tránsito que pueda traerme sabiduría en la pérdida y que me permita evolucionar.

Voces de una estrella distante

Por último, otro punto que no quiero dejar escapar y que ha resultado unánime y reconocido entre crítica y seguidores. La voz de Robert sigue sonando como cuando tenía 20 o 30 años. No sólo en su cualidad y prácticamente en su rango sino algo más importante. Sigue teniendo la capacidad de mantenerse tan conectada con las emociones propias del cantante y de quien escucha el disco.

Quizás por eso confesaba Robert Smith que le ha resultado muy difícil en algunos momentos de esta pausa de 16 años escribir y cantar nuevos textos. A pesar de que han continuado componiendo música sin parar. Ya no se siente la misma persona que hace 10, 15, 20 años, como también puede estar ocurriéndonos a los demás.

Ha tenido el valor y la honestidad de no escribir o publicar nada hasta no haber sentido la necesidad vital de hacerlo.

Cara A

Y una vez compartido todo esto, entramos en harina. En vez de hablar de cada una de las canciones que componen este álbum trataré de compartir como me veo reflejado por ellas. Y para esta cara A del disco, me centro en las 4 primeras.

Si te apetece escuchar el disco antes, te recomiendo hacerlo por completo sin ningún tipo de distracciones ni interrupciones. Coge unos buenos auriculares, y, a ser posible, tumbate sobre la cama. Reservarte un rato sólo para ti, a oscuras, y déjate sorprender por lo que el disco pueda contarte.

Cuando termines, si te apetece, puedes mandarme a recoger guano, escribiendo en los comentarios, por haberte vendido una moto que no va contigo 😇.

Y después de haberte quedado a gusto batiendo el record guiness de improperios por minuto, te invito a seguir leyendo.

Alone

La canción que abre el disco, literal y simbólicamente, y marca el tono. Belleza y melancolía como la de esas fotografías de un tiempo pasado, que ya no existe. Capas y capas de sonido que te van envolviendo y te acogen en una despedida.

Su propio título apunta hacia donde se dirige. Personalmente es una experiencia que estos últimos 2-3 años ha ido adquiriendo mucha importancia en mi vida.

Nunca he estado sólo y, sin embargo, sí he podido llegar a sentir mucha soledad. Sentirme fuera de lugar, en un mundo al que de alguna manera no siento pertenecer. Un mundo perdido, que se deshace poco a poco como describe la canción.

Un adiós a lo que he sido, a lo que podría haber sido. Una mirada atrás a aquellas promesas hechas con sinceridad en algún momento y que sin embargo se perdieron en el camino. Y un mundo nuevo en el que trato de buscar mi sitio.

Sólo

Este último año ha resultado mucho más viva esa presencia de la soledad, aflorando en diferentes ámbitos de mi vida. Algunas apariciones han resultado más mundanas, llevaderas. Otras buscadas, necesitadas incluso en algunos momentos (lo cuál hasta me ha sorprendido).

Y las ha habido también más profundas, existenciales, en las que me he enfrentado no sólo a decisiones puntuales sino a creencias y comportamientos, a la validación de uno mismo. Pensar si en algún momento me bajé del tren donde no debía y sin darme cuenta me estoy encaminando hacia una vía muerta. O si es la propia sociedad la que sutilmente va dejando caer a quienes no mantienen una pauta marcada.

Y, a pesar de ello, de resultarme doloroso, y de dudar de mí mismo, en el fondo siento una profunda convicción de que es un camino que merece la pena recorrer si lleva a un autoconocimiento más profundo.

Por supuesto, tengo en cuenta que es vital, nutritiva y necesaria la vinculación con otras personas para también llegar a ese autoconocimiento, experimentar este mundo en plenitud y mantenernos flexibles y abiertos al cambio. Ahora bien, siento que eso no va de la mano con negociar el espacio propio.

Mirando hacia atrás, creo que durante mucho tiempo sí cedí y ofrecí concesiones, que ahora no pretendo repetir.

And Nothing Is Forever

La despedida de un ser querido, pareja o familiar. Saber que nada puede ser para siempre, que existe un orden natural que implica que nos separemos tarde o temprano y la aceptación de que está bien así, siempre que podamos despedirnos en ese último momento.

Esta canción me conecta personalmente con esos dos ámbitos. Con una relación de pareja (cuyo nombre suena mucho más hermoso en su idioma natal) y el duelo de lo que podría haber sido, que hasta hace bien poco no comprendí que me llevó a un estado que apuntaba a una posible depresión.

Aquella promesa de una vida en común, de una familia en común, de conocernos profundamente no va a darse. La experiencia de envejecer juntos y despedirnos de la vida juntos, aceptando y agradeciendo el tiempo compartido no va a llegar. Y sin embargo, sentir que voy a seguir amándola, de otra manera, y pensar en que me gustaría que nos pudiéramos despedir cuando llegue ese momento final.

…y nada es para siempre

Por otro lado, mirando al plano familiar, el cambio vital que supone la aceptación de todas esas despedidas inevitables. Superada la etapa en la que la muerte no se sentía como la parte intrínseca de la vida que es. Esa etapa vital en la que nos sentíamos inmortales.

Y a medida que pasan los años, llega la aceptación de que esas despedidas se hacen cada vez más presentes. En esa toma de conciencia, tratar de soltar culpabilidades de experiencias pasadas, de momentos perdidos. Resbalar continuamente en ese camino al volver a no dar un abrazo, a no hablar con esa persona,…reconocer que has vuelto a caer y tratar de volver a levantarte.

Y abrazar la aceptación de que uno hace lo que puede y lo que sabe en cada momento, y de alguna manera tratar de recuperar ese abrazo o esa conversación y, quizás, volver a resbalar.

A Fragile Thing

La ruptura de otra relación que alcanzó una mayor profundidad y confianza, y que sin embargo, resulto ser igualmente mucho más frágil en su cierre.

Lo más doloroso de aquella ruptura fue la rabia y la incomprensión por el rechazo, por perder por completo todo lo construido, aquella confianza. Sentir que quizás era un tipo de amor proyectado. Un ideal de lo que queríamos para cada uno y que nunca íbamos a alcanzar.

Y entender que estaba construido con una base frágil y preguntarme qué es el amor realmente y hasta dónde se puede llegar.

Algo frágil

¿Cuál es la línea entre compromiso, independencia y libertad? ¿Donde está ese equilibrio entre respetarse a uno mismo y comprometerse con otra persona que te aporta sin que pierdas propiedad?

Esto también trajo la «oportunidad» de enfrentarme a ver reflejado en la otra persona las partes más feas de mí mismo. Las que apenas llegas a ver en el espejo y que acabas viendo asomar en sus pupilas.

Pasar por la aceptación de que no eres un ser «iluminado» sino que puedes ser igual de cabrón, cínico, egoísta que el resto de almas que pululan por este planeta. Y pasar por la tristeza de haber hecho daño a la otra persona de una manera que no llegas a comprender.

Warsong

Ya desde las primeras notas de esta canción se siente la tensión y la rabia contenida. Lo absurdo de la competencia, de una naturaleza que nos empuja a compararnos continuamente y no disfrutar de un espacio propio y respeto mutuo.

Esta canción en particular me conecta mucho con la relación con mi hermano mayor. Cómo hemos estado durante todo este último año, donde hemos dejado de hablar prácticamente, y cómo saca a la superficie una larga historia familiar.

«…vergüenza, orgullo herido, rabia vengativa ardiendo profunda en el interior, veneno en nuestras venas…» dice la letra.

Esa competitividad, ese ego cubierto de cicatrices, envidia malentendida, la rabia acumulada de muchos pequeños momentos, soterrada y que ahora aparece y quema por dentro.

«…y dolor, sueños rotos, tristes esperanzas por lo que podríamos haber sido, todo malentendido…» continua la letra.

Sentir que me he «comido» muchos platos cuadrados cuando los veía redondos. Y aunque por su parte naciera de buena fe, no dejó de ser una imposición para mí y me privé a mí mismo de un espacio que estoy reclamando ahora.

Canción de guerra

Y por otro lado, no tener una mirada más abierta hacia la otra persona. Sentir que no he estado en momentos en los que me ha podido necesitar. Pensar a donde podrían haber llegado algunos proyectos conjuntos si hubiésemos tenido una mayor comprensión mutua.

«…por mucho que lo lamentemos, todo lo que conoceremos serán finales amargos, pues nacimos para la guerra…» termina lamentándose la letra.

Todo eso es lo que ha generado esa distancia. Hace falta espacio quizás, silencio por un tiempo para sanarla y volver a vernos desde la empatía y la compasión. Porque la hay y sé que nos queremos.

Ahora bien, como comentaba en un artículo previo, a veces no podemos salvar ni comprender a quienes amamos. Sólo podemos tratar de aceptarnos tal y como somos.

Levantando la aguja

Si seguís conmigo, podéis imaginaros ahora esa familiar melodía del tocadiscos llegando a su fin. Ese ruido de grano característico seguido de un clack mecánico del brazo al levantar la aguja del vinilo. Dejándola suspendida junto el plato varado, espera a que le demos la vuelta al disco.

Se acaba aquí esta primera parte. Iba a dejaros un pequeño experimento particular (con el que podríais volver a enviarme a recoger guano y/o freír espárragos).

Tendrá que esperar para la segunda parte y el cierre del año, cuando continúe con la cara B de estas canciones de un mundo perdido.

En Amor, Arte

Estas últimas semanas cuando ya creía tener terminado el recopilatorio de poemas y dejarlo listo para maquetar, he comenzado a compartirlo con algunas personas para recibir opiniones y referencias.

Este tiempo y este compartir de impresiones me han permitido parar por un momento y replantearme ciertas decisiones. Y aquí agradezco la charla con Iosu Atalaya, un compañero de trabajo de una etapa profesional previa. Él también buscó otro camino propio hace años y, además de licenciarse en filosofía, también se ha lanzado a abrir su propia editorial, Urdimbre.

La reflexión que me invitó a realizar es que aquí, en este blog, ya estoy compartiendo estos textos en su forma más bruta. Una desnudez desde el simple acto de compartir desde las entrañas.

Ahora bien, al querer recopilarlos, darles un formato propio y ofrecérselos a otras personas, resulta necesario también hacerlo con un propósito. Resulta adecuado darle una cierta cohesión a la «obra», un sentido tanto en su forma como en su fondo. Sin pretensiones y, a la vez, valorando a quienes quieran acercarse a ellos como lectores.

Esto me conecta mucho con lo que he comentado anteriormente sobre el nuevo disco de The Cure. Con esa experiencia de Robert Smith a la hora de escribir letras durante estos últimos años. Y con el lanzamiento del álbum con esa cohesión que se echaba de menos en anteriores discos.

30 poe-mas o menos

Así que voy a aprovechar los días festivos para darme un tiempo adicional. Con ello pretendo disfrutar de estos toques finales y encontrar esa cohesión más allá de ser una recopilación cronológica.

Mantengo la decisión de lanzarlo y de que esté listo antes de finalizar el año. Aunque no llegue a estar «publicado» en 2024 sino algo más tarde.

Quedando ya sólo unas semanas para tener este primer «poemario», os comparto uno de los dos últimos textos antes de que se publique completo.

Este poema en concreto tiene un par de años, y personalmente, fue de los primeros con los que sentí algo diferente. No sólo me sirvió como vía de expresión de una necesidad interna. También me trajo una satisfacción por la forma en que se manifestó.

Y tomando nota de otro consejo de Iosu, a partir de ahora dejaré de acompañar con imágenes los poemas. Puede daros más espacio para acogerlos a vuestra manera a quienes los leáis.

Lo que había dentro

¿Qué es este hueco que noto en el pecho?
Parece rasgado por un cante flamenco.
Incierto como una cometa al viento.
Profundo como la noche del desierto.

¿Qué es lo que había dentro que no recuerdo?
Marcaba un ritmo, un tempo.
Sonaba en mis oídos como un eco.
Le daba sabor a cada momento.

Si abro los ojos,
lo encuentro,
entre tus manos,
aún latiendo.

¿Cuando estará disponible «En Amor, Arte»?

Como os decía, antes de las campanadas de 2024, seguro (aunque de puntillas y siendo una versión revisada y prácticamente terminada, sin publicar). Espero compartir en este blog la portada definitiva, que ya va tomando forma corpórea.

Debido a las fechas festivas en las que estaremos, precisamente, los últimos retoques tendrán que esperar a principios de 2025.

Quiero contar con dos colaboradoras (Raquel GuMa, ilustradora, y Paz, encuadernadora) para darle el aspecto definitivo a esta primera iteración.

Hacia mediados de enero espero poder disponer de un par de copias impresas y encuadernadas para entregar como tardío regalo navideño. Y, a la vez, publicar la versión digital para quienes os interese adquirirlo y, en cierto sentido, apoyar que siga dando pasos por este camino.


De nuevo, estaré agradecido de leer vuestros comentarios (y vuestras ganas de enviarme a recoger guano).

Gracias por acompañarme hasta aquí.

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Autor

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