
See you, Space Cowboy
Al borde de las agujas del reloj y comenzando a escuchar ecos de campanadas, hoy es también un buen momento parar cerrar ciclo y reflexionar sobre las metas vitales.
Hoy es fecha señalada en todos los calendarios, hasta los que no siguen el gregoriano. Es nuestro último día del año lleno de encuentros familiares (o nó), celebraciones (o nó), uvas (o nó).
Y estas fechas son un buen momento para mirar atrás, parar, antes de comenzar el nuevo año. Es buen momento para ver cómo nos ha ido, si hemos alcanzado lo que buscábamos (o nó) y cómo nos sentimos al respecto.
Así que hoy me salto la idea de publicar un artículo al mes en este blog, por lo señalado de la fecha. También para seguir compartiendo trocitos de hilo del libro que voy a publicar en febrero, como adelanté en la anterior entrada.
Antes de continuar, y como buen melómano y cinéfilo que me considero, voy a aprovechar para colar otra recomendación musical.
Esta da título a la entrada de hoy, y me parece muy adecuada para un cierre.
Cowboy Bebop
En este caso incluyo un anime, Cowboy Bebop. Es un clásico de los años 90 y una de las mejores series de animación que ha salido de Japón.
No me voy a extender hablando de ella salvo que cuenta con personajes icónicos, un final de impacto y una impresionante bso de la grandísima compositora Yoko Kano y del grupazo The Seatbelts.
Siguiendo con mi tónica vintage, añado que el título de la serie es un guiño al movimiento bebop. Este fue un estilo de jazz nacido durante los 40, cuya raíz es el swing y que se caracteriza por un ritmo frenético y mayor improvisación (de acuerdo a las fuentes).
La bso incluye además una buena dosis de blues espacial (de los que no deja de empaparte de melancolía cada vez que la escuchas), de rock, folk, algo de psicodelia y mucho más.
Os dejo con la versión original en japonés de la canción y con la versión adaptada a inglés (además la letra no tiene desperdicio).
La serie quizás os suene porque, hará un par de años, Netflix se decidió por adaptarla. El resultado no fue muy bueno por la acogida que tuvo tanto por crítica como por seguidores de la original.
A mí no me disgustó, e incluso algunos aspectos me agradaron como las actuaciones protagonistas. También entiendo las reacciones y me parece que la producción y el presupuesto fueron buena parte responsable de lo que se vió en pantalla.
Este año han tenido mejor resultado con otra adaptación similar, en este caso del anime One Piece.
STOP! Configura el GPS de tu vida
Retomando la idea de cierre y la fecha en la que estamos, os comparto un libro muy recomendable precisamente para definir y revisar metas.
El libro está escrito por mi colega y tocayo Jorge González. Jorge nos habló de su metodología a varias de las personas que compartíamos incubadora de emprendimiento en Bilbao, allá por diciembre de 2018.
Desde entonces, he procurado revisitar esta propuesta al menos una vez al año. Es una buenísima herramienta de reflexión con la que «afilar la sierra«, como decía Stephen Covey.
Lo que surgió entonces de un generoso compartir por parte de Jorge, sembró lo que sería 2 años después su libro.
La propuesta es la de, en primer lugar, elegirte a tí, cuidarte y reservarte unos días para reflexionar.
Es un método que sirve para revisar y definir tus propias metas, aquellas que conectan realmente con tu esencia, con quien eres.
Esta propuesta se desarrolla después en una serie de ejercicios, reflexiones y paseos, distribuidas en 4 etapas principales, que pueden coincidir con días completos.
Por un lado, el día 1 es el de la PREPARACIÓN. Un tiempo para detenernos y respirar antes de empezar.
El día 2 corresponde al CIERRE. Es una mirada atrás y una evaluación de las metas previas.
El día 3 corresponde a la APERTURA. Una mirada adelante, una visión clara de hacía donde nos queremos dirigir.
Y el día 4, el último, nos ayuda a bajar a tierra esa apertura y darle forma con PRIMEROS PASOS.
Ítaca
Como os comentaba, llevo prácticamente todos los años desde entonces repitiendo esta pauta que para mí se ha convertido en tradición. Y, una vez transcurridos unos cuantos años, uno puede ver el bagaje y comprobar empíricamente que sí que ayuda y mucho a orientarte.
Esto no significa que sea infalible sino simplemente que te acompaña para que descubras por tí mismo hacia donde quieres ir y cómo quieres llegar. Sólo te da herramientas para que tú hagas el trabajo.
Y estoy descubriendo que, como una brújula, te permite orientarte muy bien. En mi caso, hay metas anuales que planteé hace 3 o 4 años y que ahora es cuando se están revelando y alcanzando.
El tiempo para llegar puede ser voluble, el destino nó si lo tienes muy claro. Y además, como comparte Jorge en el libro con un poema, lo que nos ofrece Ítaca es la aventura y el aprendizaje de llegar hasta ella, no la isla en sí misma porque cuando lleguemos ya no seremos los mismos.
Soltando mochilas
Volviendo al presente (cercano), ayer comenzaba la PREPARACIÓN para el «viaje». Incluía una serie de reflexiones y tiempo para hacer limpieza y poner orden: de la casa, de la ropa, documentos, fotos, contactos,…todavía hoy estoy con ello y disfrutándolo mucho.
Este final de año me doy cuenta de que estoy soltando muchas mochilas, tanto figuradas como literales, y en muchos ámbitos, tanto personales como financieros y profesionales.
Así que cierro el año con un suspiro de alivio y satisfacción, de dejar libre la espalda y de no sentir más un peso que llevaba cargando desde hacía tiempo.
Y para hacerlo más explícito si cabe, me voy a deshacer de una mochila que me ha acompañado durante los 5 últimos años.

Una mochila a la que le agradezco todo lo que me ha permitido transportar durante este tiempo, tanto propio como ajeno (que a veces se colaba o lo dejaba entrar).
Una a la que ahora le doy la libertad para encontrar otra espalda a la que ofrecer sus servicios. O a cambiar de vida.
Despedida y Cierre
Esta tarde me pondré antes de la cena con los ejercicios del día 2, el CIERRE.
Los ejercicios siempre se pueden adaptar a los tiempos de cada uno. A mí sí me gusta aprovechar la ocasión de unos días tan especiales como estos para llevarlo a cabo intentando cuadrarlos.
Especialmente ciertos ejercicios que tienen que ver no sólo con lo bonito, con lo que conectas, sino también con aquello más feo que no nos gusta reconocer como propio. Y ejercicios relacionados con el perdón, hacía uno mismo y hacia otros.
Volviendo al libro de Jorge, ayer me sorprendió reconocer los paralelismos en muchas de sus experiencias personales y profesionales. Me hizo recordar aspectos que, en el día a día, se nos pasan. Aspectos que no está nada mal recuperar de vez en cuando para darnos una mejor perspectiva de la vida.
El poema que os comparto al final del artículo tiene que ver con una de ellas. Es muy similar a otra de las experiencias que comparte Jorge y, también a la que recientemente ha tenido que vivir un amigo de los de mi «cuadrilla».
Estoy seguro de que también lo será para la mayoría, por no decir todas las personas que leáis esto: La pérdida de un ser querido, amado.
Txemi
Como os compartí en la entrada anterior, este 2024 lo voy a estrenar poniendo en papel una recopilación de poemas que escribí hace un par de años. Ahora me parece buen momento para lanzarlos al aire, darme impulso para seguir escribiendo y creando.
El texto que os comparto hoy surgió sin propósito alguno aunque sí que, una vez acabado, tenía un claro destinatario. En otros textos puede resultar más etéreo o hablar de varias personas. No es el caso aquí.
Es un texto dedicado a mi hermano Txemi, que falleció hace ya 27 años, rondando esa edad.
Durante muchos años, su pérdida fue un agujero negro en mi familia. Un espacio sin luz, sin sonido, que se tragaba y silenciaba todo lo que estuviera relacionado con él. No supimos afrontar el duelo, acogerlo y aprender de ello. Y nos ha llevado mucho tiempo poder hacerlo.
Al menos ahora ya soy capaz de hablar abiertamente y sentir su falta de otra manera. De hecho, compartí hace poco en una conversación la paradoja de que ahora le doblo en edad y sin embargo sigue siendo mi hermano mayor.
Esto también me da la oportunidad de verle de una forma más madura, más completa, con sus bondades y sus grietas, que las tenía como todo ser humano.
A mi hermano le agradezco el hecho de que siga siendo la persona que mejor me conecta con el payaso que llevo dentro, con hacer el idiota, reírme de mi mismo y con volver a la infancia.
El título de la entrada, esa despedida espacial, también va para él.
Os dejo el poema, que estará incluido en el libro que, de momento, se titula «En Amor, Arte«.
Recuerdo

Saber que me queman los ojos, que algo se afloja en el pecho cuando aparece tu recuerdo, ahora me hace vivir más pleno. Saber que tu partida fue un hecho incierto, que fue el destino o fue el desatino los que te dieron por muerto, ahora me quita de encima un peso. Saber que no te despediste, que dejaste la puerta abierta porque no pretendías marcharte, ahora me trae paz a este universo. Saber que no estás en la cocina y respirar ese olor a tabaco sin ahogarme en un anhelo, ahora me calma por dentro.
Saber que estás si te busco en otra mirada, otro gesto, más pequeño, más tierno, me alegra el alma de nuevo. Querer, querría abrazarte con fuerza. Querer, querría tus carcajadas. Querer, querría escucharte a lo lejos, llamándome burro, cogiéndome al alza, trayendo de vuelta la infancia. Saber, yo no sé nada. Querer, no sé que quiero. Sólo siento. Arterializados (Gorka Garcia Barrero)
¿Cuando estará disponible «En Amor, Arte»?
Como os comenté, voy a estar compartiendo un nuevo poema cada par de semanas hasta que publique el libro.
Además de hacerlo en el blog, iré compartiendo los textos a través de lista de correo para quienes estéis interesados en saber más sobre el libro.
Os dejo aquí un formulario para recibirlos directamente y también para saber cuando se publica completo por si os interesa adquirirlo.
De nuevo, estaré agradecido de leer vuestros comentarios.
Gracias por acompañarme hasta aquí.
Mañana toca Día de APERTURA. ¡Feliz año 2024!
PD: Recomendación musical para empezar el año, el opening de Cowboy Bebop: Tank! (Let´s Jam!)

